lunes, 14 de septiembre de 2015

«Dando una última vuelta al reloj», mi guión para «El Ministerio del Tiempo»



Cuando te encuentras con una historia tirada en el suelo, junto a tus pies, que brilla tanto como para llamarte la atención y mirarla de cerca, sería un acto estúpido, cobarde y egoísta no recogerla y llevarla al papel; saber cómo se va a desarrollar en él y, lo más importante para cualquier escritor, compartirla con todos los lectores posibles.

Un día no determinado del pasado mes de Junio, cuando dejé ya por imposible el seguir machacándome con una novela que me tenía atascado delante de una pantalla de ordenador, dos imágenes conocidas destellaron en un punto lejano de la galaxia de mi imaginación y se fueron arremolinando en espiral en torno a unos personajes y a unos escenarios propios de televisión que se presentaban como los ideales. Aquel brillo germinó, palabra a palabra, durante todo el mes de Julio y parte del de Agosto: una aventura guionizada en la que se colaron necesariamente muchos elementos de la serie de RTVE El Ministerio del Tiempo.

Quise probar de nuevo suerte con los guiones. No los había tocado desde aquellos oscuros años en los que me obcequé con ser autor de cómics. Y lo hice de esta manera porque era la forma que me pedía la propia historia y porque, en un ridículo arranque de arrogancia, pensé que podría llegar a interesar a la productora Cliffhanger y al propio Javier Olivares. Pero ya sabemos todos cómo va este asunto de los fans y no tan fans, y seguro que el bueno Javier se encuentra sobresaturado de solicitudes y ruegos de rodillas peladas de idéntica naturaleza a la mía.

Javier, con elegante parquedad (pues somos muchos a los que los días se les hacen muy cortos), me rechazó por no sentar un precedente. Y este fue un contratiempo con el que ya contaba, pues me tomé la ligera molestia de pensar y razonar acerca de este asunto.

Aunque tenía presente el alto porcentaje de negativa como primera y única respuesta, no deja por ello de ser un rechazo que, por mucho que hayas escrito y publicado, es como una bofetada bien dada a tu autoestima. Sin embargo, no la he considerado como algo adverso. Ni siquiera ese mes y pico de trabajo es para mí una pérdida de tiempo, pues he aprendido mucho acerca de los guiones y, lo más importante, me lo he pasado en grande escribiendo día a día, algo que no siempre es posible.

Este guión pretende dar mis propias respuestas a algunas de las insidiosas preguntas que me asaltaron continuamente durante el visionado de la primera temporada de El Ministerio del Tiempo (nuevo arranque de arrogancia); aunque aun quedan muchas en el tintero (las más importantes), algo que resulta irónico en un guión como éste, que sobrepasa ampliamente los márgenes de los de la serie, que podemos descargar gratuitamente desde la página web de RTVE, y que cuentan con una media de 11.500 palabras. Este que tenéis entre las manos, sacando dos cuerpos de ventaja, supera las 36.000, distribuidas a lo largo de 190 escenas; y, aún así, está necesitado de una segunda parte para cerrar el círculo.

Y os preguntaréis qué hay dentro del guión. Pues bien: Esta es una aventura en la que llevo a Amelia, Julián y Alonso bien lejos de los límites geográficos de la Península Ibérica y a un momento crítico para nuestro país como fue el mes de Febrero de 1898. Sintiéndome con la libertad propia del momento, he introducido nuevos personajes y tramas subyacentes. Mi intención ha sido, sobre todo, reventar los claustrofóbicos límites del despacho del subsecretario Martí y el pozo de las puertas; conocer a la gente de arriba, además de pasear por ciertos y oscuros recovecos del palacio de la Duquesa de Sueca.

En cuanto leáis el guión echaréis en falta al personaje de Irene Larra. La explicación que os puedo dar también es muy sencilla: debido a que desconozco cómo se las ingeniarán para hacerla volver al servicio activo o convertirla en un enemigo declarado del Ministerio, he preferido no especular y limitarme a no incluirla en el drama.

Este hiperalimentado guión no tiene nada que ver con la serie en sí. Os lo tenéis que tomar como lo que ha acabado siendo: una obra de fanfiction que gira en torno a la idea creada y desarrollada por los hermanos Olivares, que son sus legítimos dueños.

Podéis descargaros gratis el guión en la siguiente dirección:

Tan solo disfrutadlo, compartidlo y, si queréis, comentadlo tanto para bien como para mal.

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