lunes, 9 de junio de 2014

El porqué de Oskar

Cuando me puse a escribir las aventuras de Oskar, ese viejo gato de mar, que publiqué en ebook hace ya un tiempo, confesé que estaba leyendo las historias gráficas dibujadas por el francés Joann Sfar, dedicadas al gato del Rabino. Un felino que hablaba me parecía harto interesante y la trama fue saliendo sola, pero, ¿por qué llamarlo Oskar?

En el número de Octubre de 2009, en la sección de Miscelánea, en la entrada 24.393, se dice lo siguiente:

«El 27 de mayo de 1941, poco después de que el acorazado Bismarck fuera echado a pique en un terrible y desigual combate cuando el destructor HMS Cossack intentaba rescatar a supervivientes del acorazado, entre los restos del naufragio apareció un gato subido a un madero. Un  marinero del destructor fue bajado hasta la superficie y lo rescató. El gato era negro con un zuncho blanco en el cuello, tenía los ojos amarillos y llevaba un collar con una placa con su nombre, Oscar, y explicaba que formaba parte de la dotación del acorazad alemán. El felino náufrago se dejó adoptar por la Marina británica y permaneció en el Cossack hasta el 23 de octubre fue hundido por el submarino alemán U 563. Oscar pudo ponerse a salvo en uno de los botes del destructor, siendo rescatado por el portaaviones HMS Ark Royal, en el que fue nuevamente adoptado, aunque por poco tiempo, ya que el 14 de noviembre el U 81 torpedeó al portaaviones, hundiéndolo. Superviviente nato, Oscar salvó de nuevo el pellejo, aunque ya no volvió a embarcar, quizá por entender el Almirantazgo que si no era un espía germano, era un gafe redomado. Pasó “destinado” al hogar de marinos retirados de Belfast, donde después de una plácida existencia murió, dice que mirando al mar, en 1955».

La vida de Oscar me atrapó y quise homenajearle como mi particular gato perdido en los mares de Indochina.