jueves, 27 de septiembre de 2012

Sobre ¿falsas? biografías.



Miguel Aceytuno.
Vaya usted al bar de la Cofradía de  pescadores más cercana, y pregunte por quien guarda un chiflé en el armario. Le señalarán a un viejo, acodado en un rincón, que mira la mar en su chato de vino. Siéntese usted a su lado y pregúntele por “Los Cinco Latinos”. Verá usted como yergue la espalda, le brillan los ojos, golpea con el puño sobre la mesa, y le habla de los Fletcher, barcos de buen hierro, que fueron tripulados por buenos hombres de hierro.
Hoy hablaremos de la historia de uno de ellos. De un hombre y un de barco.
Los últimos años de mi primera guerra pertenece al género de las ¿falsas? biografías. Lo firma Javier Yuste, pero quien le habla a través de sus páginas mientras apura su vaso de whisky es el suboficial mayor USN (r) James E. Larrabeitia. Hijo de vascos pero de alma profundamente americana, pregúntele usted sobre los viejos tiempos, cuando era un segundo de artillero de segunda clase a bordo del USS Narhval, en el infierno azul del Pácifico del 44. Cuando vivías día tras día.
Escribo ¿falso? entre interrogantes porque nada falso he encontrado en este libro. La primera parte del libro es un “slice of live” a bordo de un destructor americano en la segunda guerra mundial. ¿Qué tiene de especial? Afortunadamente, la mayoría –mayoría- de la novela histórica actual cuida con mimo el detalle militar… pero muy pocas muestran tanto cariño con el humano. No solo nos habla sin faltar una coma a la historia de armamentos y equipos, de campañas y batallas: Larrabeitia nos cuenta que escucha a las Andrews Sisters (con muy buen gusto, por cierto: quien suscribe las emplea como tono del móvil), que en su taquilla cuelgan pin-ups como June Duprez y Betty Grable (y atentos al detalle no Bettie Page, que aunque era mucho más guapa, aún no era famosa), piensa que a ver si hay suerte y después del chow el XO se estira y le da una liberty, leñe, que ya soy un shellback y no un cradle manzanitas, y ya que no alegro el tacto al menos la vista con las waves... Una de dos: o don Javier ha gastado gran parte de su sueldo en invitaciones a viejos marinos o invertido gran parte de su tiempo leyendo lo que llamamos los del oficio “material gris”: memorias y documentos no publicados, a veces con manchas de lágrimas, a veces de sangre, que duermen en polvorientos archivos. Tendemos a pensar que todo está en internet, pero no es cierto. Libros como este nos recuerdan a los que amamos la historia la necesidad de tener un buen par de zapatos a mano.
¿Y la segunda parte? No voy a revelarlo, pues don Javier es mi amigo… y ahora también Lars, y no está bien revelar los secretos de los amigos. Pero si decide usted leer  Los últimos años de mi primera guerra, descubrirá que el joven marino tiene un secreto.
Solo en una cosa no estoy de acuerdo con el suboficial mayor Larrabeitia. Me dice levantando el vaso de whisky para que vuelva a llenarlo que la lujuria y la nostalgia son malas… Siga con su historia, don Lars, que le acerco también el hielo. Cuénteme sobre los buenos tiempos, cuando eran ustedes jóvenes y el mundo era peligroso y el mañana tenía nombre de mujer y sangre de hombre en el cañón de la 40 milímetros. Tanto amor al detalle no puede caer en más pecado que el que lleva consigo toda guerra.

martes, 25 de septiembre de 2012

Falsas esperanzas


Éste es un título que le va ni que pintada a la mi actual situación de producción literaria. Me las veía muy felices tras echar el lazo de nuevo a la continuación de mi primera novela en las pasadas vacaciones de Agosto. Ya hace más de un mes de aquello y me doy cuenta de que la cuerda se ha vuelto a romper. Cabalga de nuevo desbocado hacia la inmensidad, lejos de mi alcance. A parte de estar más necesitado de documentación, me enfrento a una desgana total por escribir. Lo mismo me da una hoja de la vida de Lars que un miserable post para este blog. ¡Y no digamos ya si lo intento de lunes a viernes! Todo el puñetero día delante de un ordenador sin que pueda disfrutar, siquiera, de 15 minutos de creación libre. Internet, por un lado, me succiona el tiempo y la inspiración. El trabajo me agota la imaginación, me la cercena y mutila horriblemente. Mi cerebro deambula como un zombi dentro de mi mollera. Odio cada día más el Derecho. Me pudre todos sus problemas y estupideces. Me puede estar entre paredes sin poder crear. ¡Quiero crear! Sentarme y escribir durantes horas y horas. Quiero un cuaderno, una mesa de pino vacía contra la blanca pared. Nada más. quiero un ordenador vacío que solo sirva para escribir en una habitación que devuelva el eco del teclado. Sin llamadas a la puerta, sin teléfonos ni libros de tipos rancios que apestan a tabaco rubio. Me siento ahogado, encerrado entre montañas de papel por cuyas cimas se alzan viejos reyes autoproclamados gritando, amenazando, cubiertos de sangre, cubiertos de chorradas, que el mundo gira alrededor de su montañita.

Quiero el amplio vacío de una pared sobre la que proyectar los personajes que viven en las islas perdidas que hay dentro de mí. Islas que no están ancladas en ningún sitio en particular y que vagabundean, impulsadas por caprichosas corrientes marinas.

Me voy quedando sin aire. Lo sé. Soy un pez fuera del agua. El tiempo es limitado. Si no recupero el control de mi vida y de mi creación, ¿perderé todo lo logrado? ¿Dejaré de ser escritor? Puede que así sea. Que todo lo aprendido y asimilado se desvanezca entre la neblina y tarde mucho en volver a encontrarlo.

¿Me estoy rindiendo? No. O al menos eso es lo que quiero creer. Escribir es un sueño que he conseguido que se haya realidad. He conseguido escapar de las cavernas de la mediocridad donde siempre he habitado.

¿Miedo que lo que siguiente que escriba a lo grande sea una gran mierda? Puede ser, pero cuando escribía y escribía aquellas otras cientos de páginas, mientras tecleaba a diario y llevaba un registro exhaustivo de mi avance, de mi creación, no sabía si estaba haciendo algo que valiera la pena, algo que fuera algo más que pura basura.

¿Otros se habrán sentido así? No quiero compararme con los grandes y pequeños escritores, solo me gustaría saber si lo que siento es común en este mundo.

Vivir de lo que escribo es mi meta, mi deseo. Es una tortura y un placer al mismo tiempo. Es un juego magnífico. Una partida de ajedrez en la que te enfrentas a ti mismo.
Mi espíritu no es que esté muy cómodo en estos últimos días. Se revuelve ciego contra todo y todos. Lo mismo da que sea con o sin razón (más con) y amenaza con despertarse violentamente si no encuentra una vía de escape a lo que sucede de lunes a viernes y de sábado a domingo. Si no cambia algo o lo cambio yo...

Cualquier variación, al menos, traería un nuevo horizonte mañana.

¡Sólo quiero escribir y ser libre!

martes, 18 de septiembre de 2012

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Reseña de "Los últimos años de mi primera guerra" en NOVILIS!


Se hacía de rogar una reseña en el gran blog NOVILIS y, al final, he tenido el lujo de leer los comentarios de un colaborador, de un camarada, sobre mi primera novela.

Me ha hecho mucha gracia que haya traído a su texto los distintos avatares que hubo durante la presentación de Madrid (la primera y única por ahora, sea dicho), en el que estuve más tembloroso que una fuente de gelatina y no sé por qué, por que el ambiente estaba bien.

Bueno, no os sigo dando el rollo y será mejor que leais las palabras de Koenig:


Gracias camarada!

lunes, 10 de septiembre de 2012

Compra un libro firmado y dedicado de "Los últimos años de mi primera guerra"


¿Te parece un poco soso un libro comprado en la librería tal cual? ¿Quieres que esté personalizado? ¿Estás interesad@ en comprar un ejemplar firmado y dedicado por el autor?

¡Pues tienes ahora tu oportunidad! Aunque no es que haya muchos libros para disponer, por ahora.

Si estás interesado, solo tienes que mandarme un correo (sin compromiso):

caballerodegondor@yahoo.es

Con el siguiente Asunto:

"Comprar LUADMIPG"

Y te daré la información completa con número de cuenta bancaria donde realizar el ingreso y cuánto te costaría.

Se atenderá a la preferencia y orden de llegada de los mails.

¡Espero vuestra respuesta!

martes, 4 de septiembre de 2012

Entrevista en Faro de Vigo

Ya parece que me estoy acostumbrando a esto de ser entrevistado (qué más quisiera yo).

El pasado 14 de Agosto del corriente año, las preguntas que me realizó César fueron publicadas en el Suplemento del rotativo Faro de Vigo, denominado “Pontevedra 4 Costados”. Una página completa, que no es poco, la verdad que sí. Un nuevo impulso para mi novela. Un nuevo soplo de viento en las velas.

Si pincháis en la imagen, la veréis a un tamaño adecuado para leer la entrevista.


De nuevo gracias a Faro por el interés.